Acerca de Aquarelle de Voyage
Aquarelle de Voyage nació de un deseo bastante sencillo: pintar cosas bonitas sin tener que pasar tres horas intentando dibujar una ventana recta.
Me encanta la acuarela por todo lo impredecible que tiene. Los colores que se mezclan, el agua que a veces decide hacer su propia vida, los pequeños accidentes que a menudo acaban siendo los más bonitos. Y sobre todo ese momento en el que te sientas, con el pincel en la mano, y todo lo demás puede esperar un poco.
Tenía ganas de volver a disfrutar de todo eso en un formato accesible, incluso cuando no sabes dibujar Londres de memoria —cosa que, al fin y al cabo, le pasa a bastante gente.
Así que imaginé Aquarelle de Voyage: ilustraciones ya trazadas, inspiradas en ciudades y lugares donde te gustaría quedarte un rato, acompañadas de una guía para saber por dónde empezar, qué colores mezclar y cómo avanzar sin miedo a estropearlo todo.
El dibujo está ahí para marcar el camino. Después, cada uno hace un poco lo que quiere. Un coche rojo puede acabar siendo verde, un cielo puede quedarse casi blanco, una fachada puede terminar más rosa de lo previsto. Eso también es lo que hace que cada póster sea diferente.
Cada colección está pensada como una pequeña escapada: unas hojas, agua, color y un lugar donde dejar el pincel.